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Suplementos Nutricionales

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Fraile E* – mar 2017.

La venta de suplementos nutricionales está poco regulada pese a que continúa en aumento y todo hace pensar que esta tendencia se va a mantener.

En Argentina esta categoría se denomina formalmente “Suplemento Dietético” (Art. 1381 del Código Alimentario Argentino) y se considera que son productos destinados a incrementar la

ingesta dietaria habitual, suplementando la incorporación de nutrientes en la dieta de las personas sanas que, no encontrándose en condiciones patológicas, presenten necesidades básicas dietarias no satisfechas o mayores a las habituales. Específicamente incluye aminoácidos, proteínas, lípidos, carbohidratos, vitaminas, minerales y/o fibras. Por lo tanto estos suplementos no están destinados para curar o tratar enfermedades o afecciones médicas.

Cercas de 35 especies vegetales, descriptas como hierbas, están autorizadas en el Código para su venta libre y por lo tanto pueden formar parte de suplementos solamente si son un aporte significativo de dichos nutrientes. Cualquier otro producto proveniente de vegetales no está definido en el código, y aunque las autoridades (ANMAT en el caso de Argentina) los llaman fitoterápicos, reconocen que debería regularse adecuadamente.

Desarrollo

Durante años, la investigación se ha centrado en la búsqueda de los beneficios del uso de las plantas medicinales y sustancias químicas naturales presentes en los alimentos, para mejorar la salud y aumentar nuestras posibilidades de una vida mejor y más larga. Por ejemplo: Los antioxidantes presentes en el té verde.

Estos estudios han proporcionado varias pruebas que apoyan el uso de suplementos nutricionales y extractos de hierbas, en base a investigaciones realizadas, y que algunos de ellos pueden incluso ayudar en el tratamiento de ciertas enfermedades.

A diferencia de los medicamentos recetados y de los de venta libre, los suplementos alimenticios, antes de poder venderse, no están sujetos al mismo proceso de evaluación para comprobar que funcionan bien y que no son nocivos. Es el fabricante, el responsable de asegurarse que los suplementos sean seguros (no nocivos) y efectivos. Si las autoridades sanitarias descubren que hay un problema con un suplemento después de que éste se ha vendido el suplemento debe retirarse del mercado.

Algunos fabricantes de suplementos, antes de que los mismos se vendan, voluntariamente hacen que a sus productos les hagan pruebas de calidad y pureza en una compañía externa.   Los suplementos alimenticios pueden ser nutrientes (vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos) pero también otras sustancias que se presentan en forma de píldoras, comprimidos, cápsulas, líquidos, etc.  Estos están disponibles en diversas dosis y combinaciones diferentes. Sin embargo, solo se necesita una cierta cantidad de cada componente para que nuestro cuerpo funcione correctamente, por lo que cantidades más elevadas no tienen por qué ser necesariamente mejores.

En dosis elevadas, algunas sustancias pueden tener efectos adversos y llegar a ser perjudiciales. Además no todos los suplementos son útiles para todo el mundo. De hecho, para algunas personas, no es aconsejable tomar ciertos suplementos, especialmente en dosis altas. Por ello se debe prestar especial atención al leer la etiqueta y comprobar que el suplemento sea adecuado para cada persona.

Por ejemplo:  En embarazadas los suplementos que contienen vitamina A (retinol), incluyendo el aceite de hígado de pescado pueden ser perjudiciales y causar defectos de nacimiento si se excede en gran medida la dosis, y es posible que fumadores con altas dosis de beta-caroteno puedan incrementar aún más su riesgo de cáncer de pulmón.

El punto clave en la discusión sobre los suplementos pasa por la comunicación. Un caso interesante fue el de los suplementos en polvo promocionados como producto para bajar de peso al reemplazar la comida y que por esto fue mal recibido en las sociedades médicas. Actualmente se suelen ofrecer como suplementos alimenticios o deportivos, y lo mismo ha ocurrido con otros productos.

Conclusión

Nuestro estilo de vida actual nos obliga a estar siempre apurados y constantemente expuestos a diferentes tipos de estrés físico y mental que nos puede hacer sentir agotados durante gran parte del día.

Tanto el estrés como el hecho de que a veces no se tiene suficiente tiempo o dedicación para preocuparse de lo que se come, ha estimulado la oferta de productos para obtener todos los nutrientes que se necesitan en forma de una píldora o un polvo. Esta oferta suele estar sobre dimensionada, y es probable que muchos consumidores deseen creer en estas promesas.

El mensaje general debería ser que seguir una dieta sana y equilibrada, que contenga todos los nutrientes provenientes de alimentos naturales o que provengan de la industria adecuadamente controlados es la mejor opción. Para los que adquieren suplementos deberán leer atentamente las etiquetas de los mismos y evitar tomar múltiples dosis que excedan las cantidades diarias recomendadas

* Ezequiel Fraile es Médico cursante de la Carrera de Médicos Especialistas en Nutrición

 

 

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