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Lactancia materna y el desafío de la industria

lata

Battafarano E* – nov 2017

La lactancia materna constituye la alimentación ideal y las fórmulas no deben interferir con la misma.

Las fórmulas industrializadas para la alimentación de los lactantes intentan ser similares a la leche materna (LM). Las indicaciones principales para el uso de las fórmulas son: sustituto en aquellos lactantes en quienes la LM se contraindica por alguna razón médica; complemento en aquellos lactantes alimentados al seno materno que no incrementan de peso adecuadamente, y sustituto o complemento de la LM en lactantes cuyas madres eligen no amamantar o no hacerlo de forma exclusiva.

Las fórmulas para la alimentación de los lactantes tanto en su composición de macronutrientes así como de micronutrientes tratan de ser parecidas a la leche materna (LM) sin haber logrado aún reproducirla.

El patrón de crecimiento difiere entre los lactantes alimentados con lactancia materna exclusiva y los alimentados con fórmula, ya que los primeros presentan su propio mecanismo de autorregulación a diferencia de los segundos en los cuales el riesgo de sobrealimentación es mayor.

La LM y la leche de vaca difieren sustancialmente en la concentración y composición de proteínas. El contenido de la proteína debe ser por lo menos 80% con respecto a la LM. Los lípidos son la fuente predominante de energía proporcionando entre el 40 y el 55% del total del contenido energético. La lactosa es el principal hidrato de carbono presente en la LM y lo es también en las fórmulas lácteas.

Se agregan minerales tales como el hierro debido a que la biodisponibilidad de éste en la leche vacuna es menor que en la LM. Otros minerales importantes agregados son el calcio y el fósforo.

La industria además adiciona nucleótidos con el objetivo de mejorar la respuesta inmune por medio de una mayor actividad de las células non-killer, taurina (interviene en la conjugación de ácidos biliares y contractibilidad miocárdica), probióticos (Lactobacillus bifidus, entre otros), prebióticos (promueven el crecimiento de bifidobacterias y lactobacillus en el colon, algunos de ellos son: fructo-oligosacáriodos, y galacto-oligosacáridos), e inositol que podría tener valor en la formación de surfactante, prevención en el desarrollo de retinopatía del prematuro y enterocolitis necrotizante.

Aún existen componentes que no ha sido posible adicionar como hormonas, inmunoglobulinas y enzimas.

El objetivo de la industria es crear una fórmula similar a la LM sirviendo ésta como modelo, de tal manera que se adapte al máximo a la fisiología de la digestión y absorción de nutrientes del lactante, por lo que se considera que en ausencia de LM las fórmulas lácteas son el sustituto más adecuado para su alimentación, con la finalidad de que el lactante alcance un crecimiento y desarrollo óptimos.

CONCLUSION

La lactancia materna constituye la alimentación ideal y preferida para el crecimiento y desarrollo porque provee todos los nutrientes en proporciones adecuadas para el lactante.

La comercialización de las fórmulas no debe interferir con la lactancia materna y con la promoción de ésta, por lo que debe estar claramente identificado el papel de las fórmulas como sustituto.

* Estefanía Battafarano es Médica cursante de la Carrera de Médicos Especialistas en Nutrición

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