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La canasta Básica Familiar ¿Es una solución?

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Severo JV* – dic 2018

Cuando uno habla de canasta básica alimentaria, no sabemos bien de que se trata, que alimentos incluye y como está determinada.

Tampoco conocemos mucho el concepto de canasta básica total en Argentina, tomando como fuente los datos obtenidos del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), siendo interesante desarrollar estos conceptos básicos.

La canasta básica alimentaria (CBA) se ha determinado tomando en cuenta los requerimientos normativos hipocalóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto de entre 30 y 60 años, de actividad moderada cubra durante un mes esas necesidades. Se seleccionaron los alimentos y las cantidades en función a los hábitos de consumo de la población. La composición de la CBA se detalla a continuación, la composición mensual, discriminando los artículos que la componen y la cantidad de cada uno de ellos.

Canasta básica alimentaria – Composición de la canasta para el adulto equivalente

Pan 6.750 g – Galletitas de agua 420 g –  Galletitas dulces 210 g – Arroz 1.200 g – Harina de trigo 1.080 g – Otras harinas (maíz) 210 g – Fideos 1.740 g – Papa 6.510 g – Batata 510 g – Azúcar 1.230 g –  Dulces 330 g (Dulce de batata, mermelada, dulce de leche) – Legumbres secas 240 g (Lentejas, arvejas) – Hortalizas 5.730 g (Acelga, cebolla, lechuga, tomate perita, zanahoria, zapallo, tomate envasado) – Frutas 4.950 g (Manzana, mandarina, naranja, banana, pera) – Carnes 6.270 g (Asado, carnaza común, espinazo, paleta, carne picada, nalga, pollo, carne de pescado) – Menudencias 270 g (Hígado) – Fiambres 60 g (Paleta cocida, salame) – Huevos 600 g – Leche 9.270 g – Queso 330 g (Queso crema, queso cuartirolo, queso de rallar) – Yogur 570 g – Manteca 60 g – Aceite 1.200 g – Bebidas no alcohólicas 3.450 cc (Gaseosas, jugos concentrados, soda) – Bebidas alcohólicas 1.080 cc (Cerveza, vino) – Sal fina 120 g – Condimentos 120 g (Mayonesa, caldos concentrados) – Vinagre 60 g – Café 30 g – Yerba 510 g

Fuente: INDEC. Actualización de la metodología oficial de cálculo de la línea de pobreza argentina 2004. Documento en discusión.

Tabla de equivalencias

Para calcular las unidades consumidoras en términos de adulto equivalente, se utiliza la tabla de equivalencias de las necesidades energéticas.

Unidades de adulto equivalente, según sexo y edad correspondiendo el primer índice al sexo femenino y el segundo al masculino

1 a 18 años: entre 0,35 y 0,77 (femenino) y entre 0,35 y 1,04 (masculino)

18 a 29 años 0,76 y 1,02

30 a 45 años 0,77 y1,00

46 a 60 años 0,76 y 1,00

61 a 75 años 0,67 y 0,83

Más de 75 años 0,63 y 0,74

 

Breve nota metodológica sobre el concepto de canasta básica alimentaria y de canasta básica total

Se seleccionaron los alimentos y las cantidades en función de los hábitos de consumo de la población, a partir de la información provista por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 1996/97. Dicha composición fue validada, en términos de la estructura alimentaria, con el patrón de consumo que surge de la ENGHo 2004/05. Dado que los requerimientos nutricionales son diferentes según la edad, el sexo y la actividad de las personas, es necesario hacer una adecuación que refleje las características de cada miembro de un hogar en relación con sus necesidades nutricionales. Para ello, se toma como unidad de referencia el requerimiento energético (2.750 Kcal) del varón adulto y se establecen relaciones en función del sexo y la edad de las personas, construyendo así una tabla de equivalencias. A esa unidad de referencia se la denomina “adulto equivalente”. Para determinar la canasta básica total (CBT) se amplía la CBA, considerando los bienes y servicios no alimentarios. La estimación se obtiene mediante la aplicación del coeficiente de Engel (CdE), definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia. La CBA se valoriza cada mes con los precios relevados por el índice de precios al consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA).

Teniendo en cuenta los datos descriptos anteriormente y relacionándolo con la realidad económica y financiera del país y las diferentes disponibilidades entre las regiones (pueblos, ciudades, provincias), surgen las siguientes preguntas: ¿la canasta básica alimentaria es igual en todas ellas?; ¿La llegada de esta a la población es equitativa?; ¿Basta solo con la canasta básica familiar para mejorar el estado nutricional? Se podría realizar más y diferentes cuestionamientos al respecto.

Si nos remitimos al censo informado en el 2015 sobre ENT (enfermedades no transmisibles) donde hubo un aumento de la obesidad y con ello aparejado, aumento de diabetes y enfermedades cardiovasculares, tendríamos que pensar si esto se debe a una mala conducta alimentaria (cultural) o a una falta de recursos de la población para obtener dicha canasta alimentaria, ya que, en contraposición en muchas regiones del país, se siguen informando tasas elevadas de desnutrición, sobre todo infantil.

Si tenemos en cuenta la oferta variada de alimentos, en las zonas más pobladas y desarrolladas tanto a nivel socioeconómico y cultural como CABA, las grandes ciudades y otras, en contra posición tenemos el conurbano de Buenos Aires como en otras tantas provincias empobrecidas donde realmente es dificultosa la obtención de alimentos.

La solución dada por la canasta familiar pasa a ser como una ilusión o una fantasía de los que gobiernan para pensar que con estas medidas van a paliar los problemas nutricionales de los sectores más carenciados.

Obesidad y desnutrición, pasan a ser las puntas de una línea de factores, que confluyen para una mala administración en obtener alimentos saludables, sin una educación nutricional atenta a las necesidades de la sociedad y de poder disminuir o al menos comenzar a revertir el crecimiento de estos males.

La industria alimentaria y del marketing de alimentos, asociados a economías de mercado cada vez más dispares, tendientes a comidas rápidas y ultra procesadas, y pobres en otros nutrientes, que van en desmedro de la cocina casera, culturalmente mas nutritiva, ya sea por la elaboración o por los alimentos que incluye, pero cada vez más dificultosa para realizar ,dado que los tiempos que ella precisa, se destinan  al trabajo, para solventar gastos  cada vez más importantes ,en desmedro de lo destinado a una alimentación sana y adecuada.

Conclusión

La canasta básica alimentaria, por si sola, no garantiza una nutrición saludable, si no que se debe  acompañar de una educación nutricional, ya  sea en escuelas, hospitales, etc. y estas deben complementarse con  medidas tendientes a disminuir enfermedades relacionadas a una mala alimentación, combatir la obesidad, reducir el sedentarismo y la alimentación inadecuada, son partes de las medidas que se deben tomar para garantizar una vida plena  y saludable.

 

* Julio V. Severo es Médico Cursante de la carrera de Médicos Especialistas en Nutrición

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